Maldito Dólar ¿Cuánto puede durar la paz cambiaria?

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El Gobierno apunta a atrasar el tipo de cambio durante el año electoral. Las carteras de inversión se acomodan al cambio de expectativas. Sin embargo, los pronósticos de inflación para este año no varían. 

El Gobierno va a repetir una receta conocida para un año electoral: atrasar el tipo de cambio. Por un lado, el Banco Central desaceleró el ritmo diario de la devaluación del peso. De esta forma, apunta a cerrar el 2021 con un dólar aumentando un 25%.

Por el otro, las expectativas de inflación que calculan las consultoras privadas esperan un incremento en el nivel general de precios superior al 45% para el año corriente. Cuando el dólar sube por debajo de la inflación, el peso argentino se hace más fuerte en relación a la divisa norteamericana. En esto consiste el atraso cambiario.

Esta política genera un “efecto riqueza” en nuestro país. Como la mayoría de los ingresos de las personas están nominados en pesos, una apreciación de la moneda nacional permite comprar más bienes y servicios que dependen del valor del dólar. 

La gran incógnita que se desprende de esta ecuación es si el gabinete económico cuenta con las herramientas para evitar una depreciación mayor del peso. O un salto del tipo de cambio. Sobre todo, teniendo en cuenta las tensiones cambiarias vividas durante el año pasado (y el 2018 y el 2019) donde el blue llegó a coquetear con los $200. 

Sin embargo, estamos cerrando un febrero pacífico en el frente cambiario. Según los analistas, el segundo mes del año iba a ser el más difícil de transitar. A partir de las próximas semanas, se estima comenzará el alivio por la llegada de las divisas provenientes de la cosecha 2020/2021, con precios internacionales en niveles récord. 

Paz cambiaria

La tregua entre los mercados y el Gobierno puede verse en varios frentes. Detrás de todos ellos, el elemento principal que aporta a la estabilidad es el incremento sostenido del precio de los commodities en los mercados internacionales. La soja ya se ubica por encima de los US$520. En contrapartida, las exportaciones del rubro Manufacturas de Origen Agropecuario tuvieron un salto del 49,5% durante enero. 

El dólar futuro es uno de los termómetros cambiarios. En este mercado, los exportadores suelen cubrirse de los eventuales movimientos en el tipo de cambio oficial, o los agentes pueden especular contra el valor de la moneda.

Las tasas de devaluación implícita de este mercado, en los tramos más cortos, pasaron del 70% a ubicarse entre 32% y 40%. De esta forma, el Banco Central (BCRA) redujo su posición vendida a $2.600 millones, de los casi $5.700 millones en contratos que poseía hace tres meses. En criollo: el mercado de futuros está abandonando la posibilidad de una devaluación brusca.

Las reservas internacionales del BCRA son la principal herramienta del Gobierno para defender el valor del peso. En lo que va de febrero, la autoridad monetaria tiene un saldo a favor en unos US$550 millones por su intervención en el mercado oficial de cambios. Aunque es una cifra menor, se trata de un cambio de tendencia para las reservas, que encadenan tres meses de suba. 

Incluso en las cotizaciones alternativas, que escapan a las restricciones oficiales, se observa este cambio. El MEP cotiza en los $142 y el CCL en $145,50, una caída mensual del -4% y -3,4%, respectivamente. Por su parte, la brecha entre el mayorista y el blue cayó por debajo del 60%, el nivel más bajo desde abril del 2020.

La pregunta es si la tregua en estos mercados es sostenible. La historia en los mercados es que las cotizaciones financieras caen circunstancialmente por la liquidación del Aporte de las Grandes Fortunas. Los alcanzados por el impuesto por única vez estarían convirtiendo a pesos activos dolarizados en el exterior, a través del contado con liquidación, empujando su cotización hacia abajo. 

Del dólar al peso 

La caída en las expectativas de ver un salto del dólar se reflejan también en los movimientos de las carteras de inversión. Por caso, los bonos atados a la cotización oficial del dólar (dollar linked), caen entre un 5% y 7% desde su pico de finales del 2020. Desde que Guzmán deslizó que la devaluación del oficial será del 25% durante este año, predomina la venta de estos bonos de cobertura.

La contracara del movimiento es un pasaje a instrumentos de inversión en pesos. Los bonos a tasa fija suben hasta 50% (TO23) en lo que va del año. Los depósitos privados a plazo fijo acumulan un incremento de $218.000 millones en 2021. La inversión minorista del momento, el plazo fijo indexado, aumentó su stock de depósitos un 18% mensual.

Fuente: FiloNews

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